¿Qué es el KYC Know Your Customer?

Es posible que el término “Know your Customer”, también conocido con las siglas KYC, no tenga ningún significado especial para ti, pero la realidad es que guarda tras de sí algo muy importante que deberías saber.

“KYC Know Your Customer” es algo muy conocido por las entidades financieras al emplearlo como método efectivo para comprobar la identidad de los clientes. Es una práctica fundamental para proteger a su IF del fraude y las pérdidas debidas a fondos y transacciones ilegales.

“KYC” se refiere a los pasos dados por una institución financiera (o empresa) para:

  • Establecer la identidad del cliente
  • Comprender la naturaleza de las actividades del cliente (el objetivo principal es asegurar que la fuente de los fondos del cliente es legítima).
  • Evaluar los riesgos de posible lavado de dinero asociados con ese cliente.

Este sistema es necesario para cumplir con las exigencias legales en relación a la cuarta Directiva europea que trata el blanqueo de capitales. Hoy día, existen multitud de problemas que tienen que ver con la corrupción. En la actualidad, el blanqueo de capitales es una actividad común.

Los controles KYC son herramientas de reconocimiento electrónico ágiles y seguras, cuyo objetivo es combatir todas aquellas transacciones ilegales que tienen lugar en el mundo de las finanzas de carácter internacional.

Las prácticas que tienen que ver con “Know Your Customer” o “KYC Conozca a su Cliente” son empleadas para atender la necesidad imperativa de las entidades a la hora de verificar quién actúa bajo la legalidad, tratando así de reducir el riesgo de fraude de posibles clientes capciosos.

 

¿Qué resuelve el KYC “Know Your Customer”?

Lo que hacen los controles KYC es proteger a las compañías al garantizar que pueden confiar en los negocios que están haciendo al tratarse de entidades legítimas en las que poder confiar. De igual manera, está garantizando la protección de todas aquellas personas que se esa manera se verían inmersas en un delito financiero.

Se trata de un proceso de identificación de clientes que ofrece múltiples ventajas, todo gracias a la innovación tecnológica que vivimos actualmente. Con este sistema, el sector financiero pretende ofrecer mejores servicios a sus clientes y contar con unos datos más precisos.

Este proceso resulta sencillo y rápido, haciendo que los costes se reduzcan significativamente en cuanto a recursos humanos y materiales.

El blanqueo de capitales y el financiamiento del terrorismo es algo que preocupa mucho. Suponen dos de las amenazas más temidas en el panorama financiero internacional, que hay que combatir y eliminar.

En Europa, la cuarta normativa AML4 se puso en vigencia en el verano de 2017 y está formada por una serie de normas, de forma que las entidades financieras estén protegidas ante cualquier amenaza.

Una de estas obligaciones consiste en identificar la identidad de los clientes antiguos y de los nuevos, compartiendo dicha información con la administración central. Cuando el banco trata a un nuevo cliente, los controles KYC deben empezar por recopilar datos personales para verificar su identidad.

Algunas instituciones financieras siguen optando por llevar a cabo este proceso en papel y de forma presencial. Otras, sin embargo, prefieren optar por el trámite digital donde se requieren comprobaciones adicionales como el sistema de huellas dactilares o reconocimiento facial para saber si la persona es realmente quién dice ser.

A partir de este sistema de verificación, el banco puede seguir de cerca la actividad de la cuenta de este cliente para asegurarse de que efectivamente nada es sospechoso ni está fuera de lugar.

En conclusión

Este proceso incluye: analizar los documentos de identificación, verificar los datos con otras bases de datos y seguir el comportamiento del usuario para ver si resulta coherente.

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